
La importancia de los amigos: ¿Cómo la amistad impacta en nuestra salud y felicidad?
En algún momento has pensado que es mejor “estar solo que mal acompañado” o que
“nadie en esta vida sabe ser amigo”
“¿para que tener conocidos si cada que los necesito me dejan solo?”
Comprendo…
Estos pensamientos son muy normales tenerlos después de que alguien nos lastimó,
alguien nos hirió, y que, realmente confiamos y depositamos parte de nuestras expectativas
o incluso parte de nuestra vida en esa persona.
Pero… ¿te has puesto a pensar que esto también forma parte de nuestra felicidad?
si, así como lo leiste, esto puede ser parte de nuestra felicidad. Y si también te estás
preguntando el ¿cómo? y el ¿porqué?, pues es muy fácil y aquí te lo explicaré.
Es muy bien sabido que las relaciones personales nos ayudan a mantener vínculos y que
de esos vínculos podemos mantener una relación sana o una relación destructiva, y claro
que, también dependerá del tipo de vínculo que lleguemos a tener con esas personas; pero
aquí lo más importante es que necesitamos considerar el punto clave de una relación de
amistad y que se puede reducir a un solo término bienestar emocional.
Cuando nosotros estamos bien con un amigo es porque sabemos que hay buena
comunicación, hay un buen entendimiento, hay cosas afines, cosas en común, cosas que se
comparten, vivencias únicas, sentimientos y emociones compartidas. Justo es aquí donde
podemos encontrar la importancia y el simbolismo que hay en una amistad y, ¿por qué es
buena para nosotros?, pues es fácil: porque nos ayudan a concentrarnos en un bienestar,
es decir, estoy bien con los demás entonces estoy bien conmigo misma.
Cuando nosotros hablamos de un aprendizaje, es porque sabemos que esta relación se
puede debilitar, que puede llegar a romperse y que también por consiguiente, dentro de
nosotros puede surgir un cambio, puede ser tan impactante que nos puede ayudar a
cambiar, que nos puede ayudar a hacer introspectivos con nosotros mismos; es aquí donde
viene ahora la magia del aprendizaje.
Para que en una relación pueda existir un aprendizaje, es porque comenzamos a
cuestionarnos cómo es que las demás personas nos llegan a percibir y cómo es que
percibimos nosotros a los demás, qué tan importante pudo ser esa relación con esa persona
que realmente llegó a motivarme a hacer cosas, que tal vez nunca pensaba o que nunca
planeaba que iban a suceder en mi vida y, principalmente, esta persona sumaba, ayudaba a
mi estabilidad emocional, a mi estabilidad social, porque claro, también ayuda una buena
amistad a mantener una conexión social porque nos hacen sentir identificados, protegidos y
acompañados.
¿Por qué se dice que impacta en nuestra salud de manera positiva? pues porque todo
depende del vínculo, como mencionamos anteriormente, sin embargo, también cabe
resaltar, que tener un amigo es fuente positiva para mantener una mente y un cerebro activo
a través de la liberación de aquellos neurotransmisores como lo son la oxitocina, la
dopamina, y la serotonina, pues estas son las bases para que nosotros podamos generar
emociones, podamos mandar señales y muchas veces reforzar hasta el contacto físico con
otras personas como cuando llegamos a saludar o cuando nos abrazamos y esto se vuelve más
significativo, aún cuando estas relaciones se mantienen durante un largo periodo y que
principalmente nos mantienen en un estatus equilibrado.
El beneficio más simbólico, lo encontramos cuando nuestros sentimientos de soledad
disminuyen, cuando nos sentimos escuchados, cuando hay confianza, cuando disminuye mi
depresión y cuando hay cambios en mi hipertensión arterial e incluso cuando impacta tanto
en mi imagen como en el peso y mi masa corporal.
¿Y qué decimos sobre la felicidad y la amistad?
Aquí nuevamente entra la parte del aprendizaje. Como mencionamos, cada vínculo, cada
relación, cada oportunidad de relación que llegamos a tener, nos permite conocer y darle
significado a cada experiencia. Al día de hoy, hay múltiples investigaciones que demuestran
algo muy importante en torno al tema de la amistad, y es que, es de esperarse porque
también es un tema que se vincula con la salud mental. En estos estudios se encuentra
un impacto significativo en los vínculos sociales porque el ser humano, por naturaleza, es
social. Una de las principales fortalezas que desarrollamos cuando nos vinculamos es la
resiliencia, aprendiendo así a enfrentar problemas, situaciones difíciles, favorece la
autoestima y desarrolla habilidades emocionales.
La felicidad no depende únicamente de momentos agradables, también depende del
momento que decidamos madurar, crecer en relación con los demás y ¿recuerdas esas
habilidades emocionales?, pues si, pueden ser la comunicación, establecimiento de límites,
cimentar confianza y crear un sentido de pertenencia a favor de nuestro bienestar integral.

Aquí te dejo 3 propósitos fáciles de seguir:
1. Mi círculo de amistad.
en una Hoja dibuja dos círculo, uno más grande que el otro, después, en el círculo más
chico coloca tu nombre al centro y coloca el nombre de las personas que son más cercanas
a ti, después, debajo de cada nombre, coloca una palabra que te ayude a identificar a esa
persona cercana, por ejemplo,
“amor”
“ayuda”
“aprendizaje”
“dolor”
En el segundo círculo, agrega aquellas personas que no son tan cercanas pero que siempre
te han aportado algo a tu persona, cabe aclarar, que aquí puedes poner palabras positivas y
palabras negativas.
El objetivo de esta actividad, es que logremos diferenciar e identificar el tipo de vínculos que
normalmente logramos formar con las personas.
2. Actos de conexión:
Favorezcamos la aparición de emociones positivas con estos simples mensajes:
Tomemos una taza de café con alguien.
Mandemos un mensaje sincero de buenos días.
Escuchemos al otro sin interrumpir.
Demos un abrazo.
Decidamos compartir una tarde de caminata con alguien.
Son fáciles ¿verdad? El propósito con esto es disminuir la soledad y el vacío que hay a
veces en nuestros días.
3. Introspección: ¿cómo soy como amigo?
Echemos un clavado por dentro de nosotros y veamos que hay aquí con nuestras
relaciones.
Hagamos una simple tabla de tres columnas, en la primera, colocaras las fortalezas que
tienes como amigo, es decir, normalmente ¿que ofreces a otras personas que sin tus
amigos?, vamos, es fácil. En la segunda columna pondremos nuestras áreas a mejorar,
como la comunicación, impuntualidad, tiempo, etc. Tal vez esta columna cueste un poco
más de trabajo, pero es la columna que nos ayuda a identificarnos introspectivamente. Por
último, hagamos una reflexión, en la tercera colocaremos “¿Espero lo mismo que doy?”
Con esta actividad nos daremos cuenta del tipo de vínculos que formamos, ya sean
dependientes, destructivos o sanos.
Con esto concluimos nuestro tema del día de hoy. Te invito a que si tienes alguna duda
sobre tus relaciones y vínculos, pases a una asesoría gratuita de 20 minutos y consultes
más a fondo sobre cómo resolver este tipo de conflictos con los demás. No es para menos
que nuestros vínculos más cercanos nos enferman o nos ayudan a crecer.

